GALICIA ESCANDINAVA. EL CAMINO DEL OESTE A SANTIAGO DE COMPOSTELA


INTRODUCCIÓN.


Entre los siglos XII y XVI, miles de escandinavos peregrinaron a Santiago de Compostela para rendir culto al apóstol. La mayor parte de ellos iban de camino a Roma y Tierra Santa. Usaban una ruta marítima, el “Camino del oeste”, Vestvegr en noruego, que comenzaba en el puerto danés de Ribe. Muchos llegaban a ella por tierra a través de la península de Jutlandia, por el “Camino de la tropa”, Haervejen en danés, que recibía gente del otro lado del estrecho de Øresund, a través de las islas de Selandia y Fionia. Una etapa marítima de Estocolmo a Lübeck traía a los suecos al puerto alemán, desde el cual los peregrinos se incorporaban en Hamburgo a los caminos germanos hacia Francia o los países bajos, o embarcaban en la costa oeste de Jutlandia con rumbo a Galicia. Esta relación secular entre pueblos tan distantes y diferentes enriqueció el fenómeno jacobeo, dejando influencias en ambos, sobre todo huellas de Galicia y del culto al Apóstol en las tierras escandinavas. Es lo que queremos mostrar en esta exposición: la Gallaecia scandinávica de la que hablaba el medievalista Vicente Almazán (1924-2006). A él y a los investigadores y estudiosos que se ocuparon del fenómeno jacobeo va dedicada esta propuesta, a modo de homenaje.


LOS VIKINGOS.


Desde el siglo VIII, muchos habitantes de la ribera escandinava se dedicaban al saqueo, el robo y la extorsión para complementar el sustento. Organizaban campañas estacionales y caían sobre las costas vecinas atacando aldeas y villas desprotegidas, llevando consigo animales, comida y todo tipo de objetos valiosos que pudieran vender. Después de saquear las costas europeas, entraron en el mar mediterráneo, donde establecieron bases duraderas. Los historiadores hablan de un «período vikingo» que abarca del 800 al 1050 y se caracteriza por continuas invasiones y colonizaciones que influyeron en la política de los reinos invadidos. A pesar de no ser un pueblo diferente del conjunto escandinavo, los vikingos llegaron a desarrollar trazos culturales propios, relativos a la construcción de barcos, armas e incluso objetos artísticos. Ser un viking era un modo de vida.

 


LAS SAGAS.


Las Sagas son colecciones de relatos literarios sobre las aventuras de los reyes y caudillos nórdicos. A pesar de no ser textos históricos, tratan de personajes auténticos y de hechos que sucedieron, y muchas veces tienen veracidad histórica. Una de ellas es la Saga de  Ragnar  Lodbrok y sus hijos.  Ragnar “Calzones peludos” fue un rey vikingo, hijo de un caudillo sueco, y de él se cuenta que sitió París en el siglo IX.  Heimskringla es una colección de 16 sagas sobre los reyes suecos y noruegos, por eso se la conoce como “la Crónica de los reyes nórdicos”. Fue escrita por el poeta de la Corte  Snorri  Sturluson en 1225. La hoja de la imagen hace referencia a la Saga de San Olaf, rey de Noruega de 1015 a 1028. Se guarda en la Biblioteca Nacional de Islandia.

 


LOS BARCOS.


Los “skaldas” (poetas de la Corte) lo llamaban “caballo marino”, “jabalí de las ondas” , “carroza de las ondas”. El  drakkar, su nombre más popular, deriva del vocablo islandés para “dragón”. Es un barco de madera, estrecho, ligero y de poco calado,  propulsado por remos y dirigido por un timón colocado a estribor. También lleva un mástil para vela. Los había de muchos tamaños según fueran de transporte, pesca o guerra. En su construcción no se usaban  cuadernas, sino  planchas de madera superpuestas, tapando las juntas entre ellas con musgo empapado en brea. Para conseguir la máxima resistencia, procuraban obtener los perfiles de una sola pieza, para lo cual buscaban árboles que lo permitieran.

 


LAS INVASIONES VIKINGAS.


El período de las incursiones vikingas en la Galicia  altomedieval (Gallaecia) abarcó del 844 a 1066, aproximadamente, con episodios puntuales hasta finales del siglo XII. Fueron cuatro las invasiones especialmente destacables, por las fuerzas puestas en juego en ambos bandos, los daños causados y las referencias escritas que dejaron. Estas invasiones iban encaminadas exclusivamente a espoliar el territorio; recoger la mayor cantidad posible de oro, plata y objetos valiosos; y hacer prisioneros para vender como esclavos. No buscaban tierras para establecerse y crear colonias permanentes, como hicieron en la tierra de los Francos y en las islas británicas. Otra característica diferencial de estas incursiones, tanto en las costas galaicas cristianas como en las lusitanas musulmanas, es que encontraron de inmediato una fuerte resistencia. Los vikingos eran crueles y despiadados, usaban la estrategia del terror para obtener ventaja sobre el enemigo. No respetaban iglesias ni monasterios, ni la vida de los eclesiásticos, porque eran devotos infieles. Posiblemente el comportamiento brutal e inmisericorde no difería del habitual en otros grupos cristianos o musulmanes, excepto el trato a los lugares sagrados.

El primer contacto entre los vikingos y los galaicos ocurrió en primavera del 844. Desembarcaron en Faro Brigantium, cerca de  Clunia (A Coruña), donde los esperaba un ejército al mando de Ramiro I. Los vikingos perdieron algunas naves y parte del botín que traían del Cantábrico; volvieron al mar y continuaron hacia el sur. Al llegar a la ría de Arousa penetraron por el río Ulla hasta Chantada, arrasando aldeas y atacando torres y fortalezas. Cuando se retiraban, el ejército de Ramiro I y los nobles de la zona los atacaron en lo que hoy es Camporramiro, obligándolos a retirarse. La flota continuó hacia Lisboa.

La segunda invasión fue en 858 y estaba liderada por  Hastein y  Bjorn  Ragnarsson, un hijo de  Ragnar  Lodbrok. El objetivo inmediato eran las riquezas que suponían había en Santiago de Compostela, como nuevo centro de peregrinación cristiano. Entraron por la ría de Arousa, subiendo por el río Ulla hasta Iria Flavia, que saquearon. Luego asediaron Compostela, que tuvo que pagar un rescate para evitar el saqueo. En el auxilio de la villa acudió el Conde Pedro con un ejército cristiano que los atacó, produciéndoles suficientes bajas como para hacerlos embarcar y volver al mar. Visto el destrozo de Iria Flavia y las pérdidas del obispado, el rey asturiano Ordoño I le pidió al papa Nicolás I que autorizara el cambio de la sede episcopal a Compostela. A Nicolás no le gustaba la idea de mezclar en el mismo lugar la tumba de un apóstol y un obispado, y se resistía. Le concedió el cambio finalmente, pero con la condición de que Iria había continuado siendo sed episcopal, aunque el obispo y el cabildo residieran en Compostela. Hastein fue un vikingo danés muy presente en las costas del reino franco y del Mediterráneo, donde acompañó a  Bjorn  Ragnarsson, hijo del rey  Ragnar  Lodbrok “Calzones peludos” y la reina Aslaug.

La tercera invasión ocurrió en 968 y fue la más violenta y destructora de todas. Estaba liderada por el noruego  Gunrod (Gunderedo). Entraron de nuevo por la ría de Arousa, remontando el Ulla hasta Iria, con los ojos puestos en Compostela. En la batalla de Fornelos (Teo) vencieron al ejército del obispo  Sisnando II, que murió en la batalla. Aunque los normandos no consiguieron entrar en Compostela, permanecieron tres años por Galicia adelante entregados al saqueo y a la destrucción, que alcanzó Ourense, Tui y Braga.  Sisnando II de Iria, Episcopio Sancti  Jacobi,  baculis  et  balista era hijo de los condes de Présaras. Debía tener una buena formación militar, porque desde el obispado de Iria organizó la defensa contra los piratas sarracenos y vikingos. Puso en marcha una red de vigilancia de la costa, formada por las torres de A Lanzada (O Grove) y San Sadurniño (Cambados), que restauró; el mirador de Lobeira (András); O Facho de Donón (Cangas); y la torre campanario de San Cibrán de Cálogo (Vilanova de Arousa). Además, construyó un castillo en el castro de Cedofeita (cerca del monasterio de San Salvador de Lérez) y mejoró las murallas de Compostela con nuevas torres y fosos.


Milagro del obispo San Gonzalo. Al enterarse los vecinos de la costa lucense de la llegada de una enorme flota  normanda que se dirigía a la ría de Foz, avisaron al obispo Gonzalo Froilaz, que cogió su báculo y allá marchó. Como apenas contaba con una reducida fuerza armada para la defensa de la catedral de San Martiño de Mondoñedo, organizó a los habitantes en una procesión hacia el monte hoy conocido cómo de la Cruz de Agrelo. El obispo portaba una gran cruz de madera y, con el peso, debía parar a cada instante, aprovechando la pausa para rogarle al Señor. A cada oración del obispo se hundía una nave vikinga. Cuando la procesión llegó a la cumbre del monte apenas quedaban unas pocas naves que el obispo dejó marchar salvas para que contaran lo sucedido. Aunque no hubo un obispo Gonzalo Froilaz en San Martiño de Mondoñedo hasta 1070, el pueblo instauró un culto local, respetado por la iglesia católica, que nunca canonizó al obispo. En 1577 se edificó una capilla, la ermita del obispo santo, y hasta hoy sigue celebrándose una romería en el monte de la Cruz de Agrelo, la Fiesta del Santo.

La cuarta invasión agrupa una serie de oleadas de normandos de diverso origen, que atacaron las costas de Galicia desde Ribadeo a Tui, Betanzos y la ría de Arousa, remontando el río Ulla hacia Iria y Compostela. La primera oleada vino en 1014 y estuvo liderada por el noruego Olaf  Haraldsson “El grande”. La segunda oleada se relaciona con  Ulf “El gallego”, conde danés que saqueó la ría de Arousa y su entorno, permaneciendo en Galicia algún tiempo a partir de 1028. La tercera oleada se dio en los tiempos de Cresconio II, obispo de Iria y Santiago entre 1037 y 1066. Las torres del Oeste, en Catoira, jugaron un importante papel en la contención de las  razzias vikingas, que fueron  disminuyendo a medida que avanzaba la cristianización de los países escandinavos.

Olaf Haraldsson / San Olaf (995-1030). A La muerte de Sven I Otón, rey de Dinamarca, Inglaterra y Noruega, en 1014, Olaf reclamó el trono de Noruega como descendiente de Harald I (850-933), siendo consagrado rey al año siguiente como Olaf II Haraldsson. Se había bautizado en  Rouen (Francia), así que finalizó la conversión del reino iniciado por Olaf I  Tyggvason. Perdió el trono en 1028 y falleció en la batalla de Stiklestad tratando de recuperarlo. Fue canonizado al año siguiente a instancias del obispo misionero inglés  Grimkell.

Ulf  Galiciefarer, “El lobo gallego”, fue  inmortalizado en una saga y apodado con ese nombre. No está claro está si vino a participar en la campaña para echar a los musulmanes de Compostela o como mercenario de Rodrigo de Romariz para resolver un problema con mercenarios vascones descontrolados. Una excavación dirigida desde 2009 por  Bjarne Henning  Nielsen, conservador del Museo de Vesthimmerland, cerca de  Aars (Jutlandia), puede haber encontrado la tumba de  Ulf “el gallego”, cuyo  bisneto fue  Valdemar “el Grande”, rey de Dinamarca entre 1157 y 1182.  Cresconio II. Era de origen noble y por lo que se sabe de él, ambicioso y decido. Se denominaba Obispo en Sede  Apostólica, lo que le valió una  excomunión de León  XIV en 1048. Se enfrentó a los últimos ataques vikingos con un ejército permanente bien adiestrado, reforzó las murallas de Compostela y mandó construir las torres de Catoira, que no llegó a ver finalizadas. Algunos autores lo relacionan con la campaña contra los vikingos de  Ulf “el gallego”, pero sin pruebas que lo avalen. La muerte de Cresconio coincide con la batalla de Hastings, en la que el duque Guillermo de Normandía venció el rey anglosajón Haroldo de Inglaterra, que marca el fin del Período vikingo en Europa, según los estudiosos. Los choques con nórdicos que se dieron con posterioridad en Galicia fueron esporádicos y en un contexto diferente a los de las invasiones anteriores.


EL ORIGEN DE LAS PEREGRINACIONES.


La palabra peregrinus, antes del siglo IV se aplicaba a un extranjero, alguien que vive y deambula fuera de su país. Con el tiempo sumará, además, la característica de visitar lugares sagrados. Así aparece en los textos del siglo XI, cuando estos personajes dejan de ser una anécdota para convertirse en una presencia frecuente. De 1050 a 1150 Europa vive un ciclo de prosperidad gracias al progreso territorial de los reinos cristianos en la península ibérica y la expansión de la economía, lo cual provoca una mejora de las comunicaciones. “Santo” significa “fiel”, y la santificación de una persona recaía en la comunidad de creyentes, que, sobre la base de los testigos más allegados, comenzaban a venerarla. Por eso los primeros santos fueron los  mártires, que iban desplazando a los dioses  paganos en los países convertidos. Fue el Papa Adriano VII quien, en 1170, estableció la  santificación como prerrogativa absoluta del Sumo Pontífice.


LUGARES DE PEREGRINACIÓN.


La peregrinación, como forma de santificación, no es exclusiva del cristianismo sino común la otras religiones. Los hebreos acuden tres veces a Jerusalén, al Muro de Budaq o de las lamentaciones; los musulmanes visitan La Meca en Arabia y Mashhad en el Irán; el hinduísmo tiene la peregrinación a las fuentes del Ganges, y ciudades santas como Benarés y Rishikesh; y el budismo las Lumbini o Bodh Gaia en la India y Nepal, y el Shikoku Henro en Japón.


LAS RELIQUIAS.


Las reliquias de los santos abrían las puertas del cielo y atraían donaciones de los devotos, pobres y ricos. Esta rentabilidad las convirtió en objetos muy apreciados y sumamente viajeros. De Santiago “El Mayor” se reclamaron reliquias en toda Europa. Desde una mano que tenía el obispo Adalberto de Hamburgo, y que acabó en la iglesia católica de Saint Peter en Marlow-on-Thames (cerca de Reading, Inglaterra), hasta diversas reliquias anotadas en los inventarios de Santa María de Copenhague, de los conventos franciscanos de Roskilde y Copenhague, y de la catedral sueca de Lund.

Fragmento del brazo de Santiago.
Un fragmento óseo de un brazo se exhibe en la abadía benedictina de Santiago el Mayor de Lieja (Bélgica). Según un texto del siglo XIII, la reliquia la llevó de Compostela el conde Herman de Grez, con el permiso del rey de Galicia. El regalo hizo que se modificara la advocación de la abadía, de Santiago el Menor a Santiago el Mayor. San Olaf de Noruega.
La catedral de Trondheim está situada al noroeste de Noruega, en el fiordo del mismo nombre. También se la conoce como catedral de Nidaros y en ella estaba la tumba de San Olaf, siendo un importante foco de peregrinación de los noruegos en la Edad Media y un referente de la cristianización del país. Los restos de Olaf II de Noruega yacían en una urna relicario- en realidad tres, una dentro de la otra- que fue destruida durante la Reforma protestante de 1537.

 


EL CAMINO DANÉS. HAERVEJEN, EL CAMINO DE LA TROPA.


Los peregrinos no siempre seguían un criterio geográfico en la elección de los caminos. Más bien procuraban pasar por las tumbas de los héroes y los lugares donde había reliquias o imágenes de culto. El testimonio más viejo del reino de Dinamarca es de 985, cuando se grabó la piedra rúnica de Jelling: “Harald … rey que conquistó Dinamarca y Noruega y convirtió los daneses al cristianismo”. Murió en 986, aproximadamente.
ITINERARIOS.
Según Nicolás Bergsson, abad benedictino del monasterio de Pverá a mediados so siglo XII, los islandeses desembarcaban en el puerto danés de Aalborg y caminaban durante dos días hasta Viborg. De aquí a Hedeby les llevaba una semana; y un día más hasta el río Eider, en la cercanía de la actual Kiel, donde enlazaban con los caminos alemanes.
Se sabe, por las anotaciones a un manuscrito del obispo Adan de Bremen (1050-1085), que a mediados del siglo XI existía una ruta marítima a Compostela desde lo antiguo puerto de Ribe, en la costa occidental de Jutlandia. Hacía escala en el estuario de Zwijn, en los Países Bajos; en Prawle Point, en el sur de Inglaterra; en Saint- Mathieu, cerca de Brest, en la Bretaña; y de aquí a la Coruña.
Hærvejen o Camino de la tropa es una vía ancestral que comunica el norte de la península de Jutlandia con las tierras germanas. Finalizaba en la antigua frontera entre daneses y germanos, la Dannevirke, situada entre Flesburg y Kiel, hoy parte de Alemania. Se conoce desde la época de los vikingos (800-1000) como la vía de comunicación con el resto de Europa. Vicente Almazán lo considera “camino de Santiago” por la cantidad de peregrinos de Dinamarca, Islandia y Noruega que por él fueron a Compostela.
La entrada en la ciudad de Viborg se hacía por la Puerta de Santiago [1], que ya no existe pero se identifica porque está marcada en el suelo. Esta puerta daba paso a la Rúa de Santiago ( Sct. Ibsgade), que aún existe, y a medio camino dejaba a la derecha la Iglesia de Santiago [2], hoy desaparecida.
No lejos del camino de la tropa, a la altura de Sø vind (la una docena de Km antes de Horsens), hay una fuente “ curativa” llamada “fuente de Santiago”. Al sur del camino hay también una colina del peregrino” ( Pilgrimshø j). E iglesias en Aarhus (1306), Allerup (1407), Gladsaxe (1322). Marcar estos puntos en el mapa.


El CAMINO DANÉS. FIONIA, SELANDIA, ESCANIA.


Los peregrinos que venían del este, de las tierras que bordeaban la ribera danesa del estrecho de Øresund danés y las tierras de la otra banda, de Scania, atravesaban las islas de Fionia y Selandia antes de incorporarse al Hærvejen en Jelling por Kolding. Por eso encontramos iglesias y capillas dedicadas a Santiago en Roskilde, la antigua capital de los daneses, y en la isla de Bornholm, entre otros puntos a lo largo del camino.
Peregrinos daneses. 
En 1181, Axel Absalon (que. 1128-1201), natural de Selandia, obispo de Roskilde en 1158; consejero de Valdemar I y Canuto V; arzobispo de Lund en 1177.
En 1190 hay noticia de que vino un tal Winido con su mujer, padres de un chico condenado por asesinar a otro en la orilla del río Eider, que separaba Dinamarca de Alemania en aquel tiempo.
Peregrinos noruegos.
En 1108, el Rey noruego Sigurd, “El peregrino a Jerusalén” visitó Compostela, tal y como está descrito en la monumental obra Heimskringla, de Snorri Sturlason, en 1230. Pasó el segundo invierno de su viaje en Galicia.
En 1151, Rögnvald o Reinaldo, “El Conde Santo” de las islas Orcadas, siguiendo el itinerario del rey Sigurd.
Peregrinos islandeses.
En 1354, los islandeses Olaf Bjarnarson y Gudmund Snorrason viajaban por mar a Compostela, pero murieron en un naufragio. En 1402, el islandés Björn Einarson (1350-1415), que venía en barco de Jerusalén, en Venecia decidió venir a Compostela, mientras su mujer regresaba a Islandia. San Andrés de Slagelse, peregrino danés.
Era párroco de San Pedro de Slagelse en 1205. Según la leyenda, viajó a Tierra Santa con un grupo de peregrinos. El día del regreso, mientras sus compañeros embarcaban, él quedó misando. Entonces, un jinete montado en un caballo blanco lo recogió el día de Pascua de 1200 y lo devolvió a Slagelse, volando. Lo dejó en la “colina del reposo”, a la entrada de la ciudad, lugar que hoy se marca con una cruz. Andrés, aún marchó a Compostela al día siguiente y, de vuelta, pasó por la tumba de San Olaf en Trondheim (Noruega), por el mismo medio y antes de que sus compañeros llegaran de los Santos Lugares. En la ciudad existe también un pozo dedicado a él, el Hellig Anders Kilde. El último peregrino danés. Según Vicente Almazán, el último peregrino danés sería el franciscano Santiago “el Danés”, o “ Jacobus Dacianus”, durante los primeros años de la Reforma luterana, la cual puso fin a las peregrinaciones. Este Santiago, que vivió en España entre 1539 y 1542, nació en Copenhague en 1484 y murió en Tarecuato (Michoacan, México) en 1566 o en 1567. Era el tercer hijo del rey Juan (1481-1513) y de la reina Cristina de Sajonia (m. 1521) y, por lo tanto, hermano de Christian II (1513-1523).
Fue el el último Provincial de los franciscanos en Dinamarca, con el nombre de Jacobus Gottorpius en 1537. El escritor danés Henrik Stangerup noveló su vida (Broder Jacob, Copenhague, 1991 / Fray Jacobo, Tusquets, 1993) y describe su estadía en Compostela entre las páginas 103 y 125 (Almazán, p. 48, Dinamarca Jacobea).


El CAMINO SUECO. RUTA MARITIMA.


En el siglo XV las cofradías de Santiago de Visby (isla de Gotland), Upsala y Estocolmo ya organizaban peregrinaciones a Compostela. Como Estocolmo pertenecía a la Liga Hanseática, una federación comercial y defensiva de las ciudades costeras del Báltico y las que tenían acceso fluvial a él, los peregrinos aprovechaban los barcos que iban a Lübeck y otros puertos alemanes. Desde Lübeck los peregrinos podían continuar las rutas terrestres por Alemania o viajar la Ribe o Hamburgo para continuar el viaje por mar. También se fletaban barcos para ir directamente a Galicia. El armador Diderik Pasche pidió una ayuda al alcalde de Estocolmo en 1501 para llevar peregrinos a Compostela.
En 1511 se autorizó a tres comerciantes de Nyköping (al sur de Estocolmo), a traspasar la mercancía en el puerto de Hamburgo a buques “que vayan a Islandia o al País de Santiago”.
En 1521, el sueco M. Leuhusen, de Estocolmo, inició su peregrinación tras recibir el permiso para ir a Compostela.


LA RUTA ORIENTAL HACIA JUTLANDIA A TRAVÉS DE SELANDIA Y FIONIA.


Los suecos que cruzaban el estrecho de Kategat por Helsingborg (Helsingør), atravesaban la isla de Selandia, por Nødebo, Hilerod, Allerød y Ballerup hasta Roskilde. Poco más adelante, en Ringset, podían escoger: bajando la Næstred, Rødvyhavn y, por barco, a Lübeck. O desde Ringset a Slagelse, Korsør, pasar a la isla de Fionia por Nyborg y seguir la Odense, Kolding y Vejen. Allí se unían al Hærvejen (Camino de la tropa).


EL CAMINO SUECO . ISLA DE VEN Y SANTA BRÍGIDA DE VADSTENA.


ISLA DE VEN (estrecho de Øresund).
Es una pequeña isla en la parte norte del estrecho de Øresund, cerca del puerto de Landskrona. La primera noticia escrita sobre la isla se debe al escritor islandés Snorri Sturlason (1179-1241), en el contexto del origen insular de un poeta de la corte del rey noruego Harald Hæ rfager, llamado Thiodolfur de Hvein. Perteneció al reino de Dinamarca hasta 1660, cuando pasó a Suecia. La iglesia de Santiago que está en una cumbre, a modo de faro, bien visible desde el mar. Es de principios de siglo XII, aunque alguna parte de los pilares puede ser del siglo XI. Sin duda, la iglesia tiene alguna relación con los pescadores que faenaban en las cercanías.

PEREGRINOS.
El primer peregrino sueco a Compostela del que se tiene constancia fue un humilde cura que viajó por el año 1180. La siguiente noticia que se tiene es de 1280, durante el viaje de Ingrid de Skänninge, que visitó Santiago de camino a Roma y Jerusalén. De alta nobleza sueca, era nieta del rey Canuto y fundó en Skänninge el primer convento de la orden dominica, precursor y modelo del que fundaría Brígida de Vadstena. Se venera como Santa Ingrid Elofsdotter.
Santa Brígida de Vadstena (1303-1373). Suma en su persona las cualidades de peregrina y objeto de peregrinación. Nació en Finstad (Uppland), en una familia de la Corte ligada al gobierno del país. Se casó con Ulf Gudmarsson, senador y gobernador de Narke. Tuvo ocho hijos y peregrinó a Santiago en 1336 con su marido. Su padre ya había peregrinado en 1321, como habían hecho su abuelo y el bisabuelo también.
No se conoce el itinerario de su peregrinación, pero se suponen que fue por tierra, ya que hay constancia de su paso por Colonia, Aquisgran, Tarascón y Marsella. Puede que de aquí a Galicia hubieran ido por tierra también, porque visitaron Zaragoza. Lo más probable es que luego hubieran seguido el Camino francés.
Al fallecer su marido en 1344 cambió de vida, entrando en un estado de ansiedad permanente que le producía visiones de todo tipo, revelaciones, tentaciones, dudas terribles y premoniciones, que la obligaron a intervenir, desde su posición de influencia, en las resoluciones de los problemas que arrastraba la Cristiandad. En 1345 Brígida fundó el monasterio de Vadstena y la Orden del Santísimo Salvador. Falleció en Roma y sus restos descansaron en la Abadía de Vadstena hasta que, como reliquias, se repartieron por Europa.


EL CAMINO INGLÉS


Tradicional para los peregrinos ingleses, irlandeses, escoceses, flamencos, escandinavos y germanos hanseáticos, que llegaban las costas de Galicia por mar. Aunque los lugares de arribada podían ser Ribadeo, Viveiro, A Coruña y Ferrol, eran estos dos últimos los puertos que registraron mayor afluencia. Desde la ciudad de A Coruña, los peregrinos tenían que hacer alrededor de 80 Km, y desde Ferrol poco más de 120 Km.
Independientemente de la riqueza de cada grupo, contaban con una red de hospitales y hospederías a lo largo de ambas rutas, bajo la advocación de Sancti Spiritus. Desde Ferrol existieron hasta Bruma cinco establecimientos: en el propio Ferrol, en Neda, Miño y Paderne, además de en la propia Bruma. En Pontedeume y en Betanzos había también dos casas franciscanas, ya desde el siglo XIV. En la ruta de A Coruña a Santiago de Compostela había, por lo menos, cinco hospitales: en Ángeles, Santa Catarina, Santo André, Sigrás y Poulo. CRUZADOS EN El CAMINO INGLÉS.
Durante el siglo XII, sobre todo después de la cristianización de los Países Escandinavos, las rutas del Camino Inglés vieron pasar cruzados nórdicos de camino a Tierra Santa. El rey Sigurd “Peregrino a Jerusalén” (1108); una flota mixta de ingleses, flamencos y alemanes en 1147, que parece ser que luego ayudaron al rey portugués en la toma de Lisboa. Rögnvald de las Orcadas “El Conde Santo”, que vino sobre los pasos del rey Sigurd en 1151.
Estas visitas, tan próximas en la memoria a las razzias vikingas, no siempre llegaron a culminar con la peregrinación. En 1189, cruzados daneses e ingleses que llegaron a la Coruña en medio ciento de naves, tuvieron que dar la vuelta a punto de entrar en Compostela debido a la hostilidad del habitantes del entorno. En 1213 se tiene noticia de la peregrinación de una tropa de cruzados escandinavos y germanos, que tuvieron que esperar durante un tiempo la llegada de vientos propicios para continuar el viaje. LA TORRE DE LOS ANDRADE DE PONTEDEUME
En pie desde el siglo XIV, fue mandada construir por Fernán Pérez de Andrade “El boo”, como parte de su castillo, derribado en 1935. Este Andrade sirvió a tres reyes de Castilla: Pedro I, Henrique II y Juan I. Defendió A Coruña en 1386 contra Juan de Gante que, al estar casado con una hija de Pedro I, reclamaba la corona de Castilla. Fernán Pérez de Andrade murió en 1397 y está enterrado en la iglesia de San Francisco de Betanzos.


GALICIA EN LOS PAÍSES ESCANDINAVOS


A lo largo del Camino de la tropa, Haervejen, que baja por la península de Jutlandia, y también en la vía oriental que desde la Scania sueca atraviesa las islas danesas de Selandia y Fionia, se erigieron numerosa iglesias y capillas dedicadas al Apóstol Santiago. En total, 24 en el reino de Dinamarca. Algunas existen aún, más o menos modificadas. De otras solo resta la memoria, con frecuencia grabada en la toponimia. En la villa de Skagen, en la punta norte, hubo capilla medieval y calle de Santiago; como en Viborg (1284). En Horsens queda el pórtico de la iglesia (s. 1414); en Varde (s. XIV) se yergue aún; en Genner (1474), Flensborg, Ülsby, Süderbrarup, Svabsted, Moldenit, y Slesvig ( Schleswig, en alemán).

De la iglesia de Santiago de Rolkilde (1291) se conserva la nave. En 1808 fue hospital para las tropas españolas que combatían la Napoleón, dotándola de un cementerio para los caídos.
La iglesia de Santiago de Ballerup es del siglo XIII, modificada en el XIX, posiblemente a más hermosa de las dedicadas a Santiago en Dinamarca. ENSEÑAS Y SELLOS DE PEREGRINO.
Las insignias y los sellos de peregrino eran pequeños recuerdos que los peregrinos llevaban con ellos tras de su visita al santuario elegido. Tenían como finalidad más inmediata ser mostrados a los demás como testigo de su condición de peregrino, por eso lo colocaban prendido sobre el sombrero sobre todo. Pero estos recuerdos no eran solo adornos, eran también objetos portadores de una grande carga simbólica. Las imágenes, además de evocar la idea de peregrinación, resaltaban los santuarios el lugares sagrados visitados por el peregrino, lo cual le proporcionaba una serie de beneficios, tanto físicos como espirituales.
La concha vieira se popularizó como símbolo de lana peregrinación a mediados del siglo XII, en la época del arzobispado de Gelmírez. Una de sus primeras representaciones iconográficas está en el relieve de los Peregrinos de Emaús del monasterio de Silos. En él aparece Xesús con un zurrón de correas decorado con vieiras de metal, del tipo que se describe en el Códice Calixtino, fabricado por los concheiros compostelanos, y que se podía comprar en lana plaza de él Obradoiro.
Las enseñas aparecen en el siglo XII, en el contexto de las cruzadas, llegando a su máxima difusión en los siglos XIII y XIV, siendo sustituidas en el siglo XVI por las medallas religiosas. Los sellos, que también habían brotado en aquella época, desaparecieron en el siglo XIV, paralelamente al devalo de las peregrinaciones. El sello o sello metálico de los peregrinos se denomina specullum.

Los peregrinos llegados a Santiago, compraban insignias, que podían ser conchas / vieiras naturales lo de estaño, cobre, plomo o plata, para adornar la esclavina y el sombrero. En 1200 había en Compostela por lo menos cien tiendas que vendían insignias. y desde 1228 el Papa Gregorio IX prohibió que se fabricaran fuera de Santiago.

LAS VENERAS
Las primera veneras xacobeas o conchas de Santiago (Ibskallen, en sueco) que se ven en Dinamarca son ya de los siglos XII y XIII. Kurt Köster estudió 180, de las que 140 aparecen en tumbas. Lars Andersson inventarió 122 en los paises escandinavos. 112 están en los territorios del antiguo reino de Dinamarqués: Skania, Små land, Schleswig. Las veneras ya tenían uso y significado antes del inicio fenómeno xacobeo, pero fue el florecimiento del culto al apóstol lo que disparó el uso en la iconografía cristiana.
OTROS OBJETOS XACOBEOS
Solo en Dinamarca hay 32 pinturas muráis con motivos xacobeos y/o la figura del apóstol: en las iglesias de Stubbekø bing (isla de Falster), de 1275; hubo en la iglesia de Ballum ( Jutlandia sur), pero solo queda el nombre de Santiago; en las iglesias de Nø rre Alser ( Falster) y Hø lby (1380), a 90 Km de Copenhague; en las iglesias de Santa María de Elsinor; Vordingborg ( Selandia sur); Lyngby ( arrabaldo de Copenhague), y Vedslet ( Jutlandia oriental).

VICENTE ALMAZÁN CLIMENT

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